Sí por El Sisi, No por el Terrorismo.

La semana pasada, exactamente el 14 y 15 de enero se llevó a cabo en Egipto el referéndum constitucional para aprobar las reformas realizadas a la Constitución de 2012 que se encuentra suspendida desde el 3 de julio del año pasado. Este hecho corresponde al primer punto de la hoja de ruta que propuso la oposición para superar la transición hacia la democracia, después de la destitución del presidente Morsi.

La Constitución de 2012 fue redactada por una Asamblea Constituyente islamista, con la que no se sintieron representados todos los sectores y grupos de la sociedad egipcia. Esto se evidenció en el tinte conservador que se le imprimió a la Carta Política, opuesto a los valores y principios que promovieron la revuelta del 25 de enero de 2011.

Los cambios relevantes realizados a la Constitución de 2012 son en los temas relacionados con la religión, el poder concedido a las Fuerzas Armadas, la forma de gobierno y los Derechos Humanos. No obstante, aunque el referéndum buscaba obtener la aprobación de la Constitución, las votaciones se tornaron decisivas en el apoyo al Ministro de Defensa, el General El Sisi y la revalidación de la hoja de ruta que se trazo en julio de 2013.

En este sentido me atrevería a decir que este referéndum fue utilizado como mecanismo para legitimar que los militares retomen el poder. Esto se evidenció en la campaña promovida: Sí en contra de los Hermanos Musulmanes (HM); Si por Egipto; Sí por revalidación de la hoja de ruta del 3 de julio; Si en apoyo al Sisi para que sea candidato presidencial (el General El Sisi dijo que sólo sería candidato presidencial si esa era la voluntad del pueblo); Sí por la estabilidad de Egipto. Al No, no se le dio espacio de campaña, se vinculo a favorecer a los HM y al terrorismo, y a los activistas que promovían el No fueron censurados y algunos encarcelados.

Como era de esperarse el Sí ganó contundentemente con un apoyo del 98,1% de los votantes, pero es importante mencionar que solo el 38% de la población egipcia salió a las urnas. Los abstencionistas en su mayoría fueron jóvenes que aunque no son partidarios de los Hermanos Musulmanes, tampoco están de acuerdo con que los militares vuelvan al poder.

Egipto se encuentra divido en 3 grandes fracciones: quienes apoyan al General El Sisi; los partidarios de los HM; y los que no están en ninguno de los dos bandos. Este último grupo alternativo liderado principalmente por jóvenes ha ido creciendo progresivamente, pero cada día se aleja más de los intereses de la gente del común. Además hay que tener en cuenta que dentro de esta gran fracción hay otras pequeñas divisiones con diferencias irreconciliables, lo que hace poco probable que tengan éxito en las elecciones presidenciales y parlamentarias.

Este grupo alternativo se opone a la posibilidad de que los militares vuelvan al poder, no quieren que se vean restringidas las libertades (principalmente la libertad de pensamiento) que ganaron en el 2011. En los últimos meses ya se han visto casos de censura a medios de comunicación, activistas, he incluso hay quienes afirman que la situación actual en Egipto es peor que en la época de Mubarak. No obstante sus ideas no son apoyadas por el pueblo egipcio, en tanto que las condiciones en las que han vivido el último año de turbulencia política, económica, sin trabajo, los ha llevado a priorizar entre seguridad vs libertades, y evidentemente la seguridad del País es la única que puede garantizar que el pueblo egipcio viva tranquilo y tenga que comer.

En consecuencia, los egipcios consideran que solo un militar puede garantizar la recuperación de su País, por dos razones principales: la primera, porque la mayoría de los egipcios, por no decir todos, aun no son conscientes del rol activo que debe cumplir un ciudadano en una democracia, lo que es totalmente entendible después de haber vivido los últimos sesenta años bajo dictaduras militares. La segunda es por el discurso que ha difundido el Gobierno interino de que el gran enemigo de Egipto es el grupo terrorista de los HM. En este sentido cabe resaltar que si bien el Gobierno egipcio ha responsabilizado a este grupo por los ataques terroristas ocurridos desde julio de 2013, los HM no han manifestado ser autores de estos hechos, como si lo ha hecho el grupo terrorista Ansar Beit al-Maqdis.

En cuanto a los HM, después de que el Gobierno los denominara como grupo terrorista, arrestara varios de sus líderes (otros se exiliaron) y congelara sus dineros, éste grupo ha perdido mucha fuerza y capacidad de acción. Con esto el gobierno interino le cerró la puerta de la reconciliación y la posibilidad de participar en política, además de aumentar el favoritismo de los militares como próximos dirigentes. Sin embargo algunos de sus miembros interesados en la política han intentado unirse o formar un nuevo grupo o partido político.

Por último, en los próximos días el General El Sisi renunciará a las Fuerzas Militares y presentará oficialmente su candidatura como Presidente de la República Árabe de Egipto, como respuesta a la voluntad popular manifestada en los resultados del referéndum.

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El Peligroso Estado de Opinión

El pasado 30 de junio la sociedad egipcia se levanto contra el régimen fundamentalista islámico en cabeza del grupo de los Hermanos Musulmanes (HM), representado por el primer presidente elegido democráticamente, Mohamed Morsi. Un día después, el 1 de julio, el Jefe de las Fuerzas Armadas, General Abd-El Fatah El Sisi, dio un ultimátum de 48 horas al entonces Presidente Morsi, dándole la oportunidad de buscar la manera de llegar a un conceso con las diferentes fuerzas políticas del País y dar respuesta a las demandas de la sociedad egipcia.

Pasadas las 48 horas el General El Sisi suspendió la Constitución aprobada en diciembre del 2012 y destituyó al Presidente Morsi por no haber cumplido con sus requerimientos. Así, nombró como Presidente Interino al Juez Adli Mansour, Jefe de la Corte Suprema Constitucional,  presento el mapa de ruta al que Egipto debía someterse para enmendar la Constitución y tener nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias en seis meses.  

Frente a estos sucesos, la Comunidad Internacional ha mostrado su preocupación por los efectos negativos que traerían en la transición democrática el golpe de Estado dado por el General El Sisi y sobre todo, la suspensión de la Constitución. No obstante, cabe resaltar que la suspensión de la Constitución no es tan grave como la han pintado, era una Constitución que redacto una asamblea constituyente islamista, como muchos vacios, y con la que los egipcios no se sentían representados; de hecho en ese entonces Occidente mostro su preocupación, pero al parecer se les olvido que apoyaron el Dialogo Nacional para enmendar la Constitución, que por cierto nunca cumplió su objetivo. 

Por su lado, la sociedad egipcia se ha opuesto a reconocer que la intervención realizada por las FFAA fue un golpe de Estado, afirmando que el General El Sisi intervino solo en respuesta a las demandas de miles de ciudadanos que salieron a las calles demandando la renuncia del Presidente Morsi. A mi modo de ver evidentemente fue un golpe de Estado, un poco matizado por las condiciones particulares que lo rodearon, y por eso muchos lo han denominado golpe de Estado democrático (democratic coup).

Estas condiciones particulares hacen referencia a tres instancias: primero, los miles de egipcios que salieron a las calles el 30 de junio demandando la renuncia del ex presidente Morsi e intervención de los militares; segundo, por el apoyo por parte del pueblo egipcio al ultimátum que dio el General El Sisi al gobierno del ex presidente Morsi; y tercero, por la ratificación del apoyo al General El Sisi una vez derrocado el ex presidente Morsi, evidenciado en la celebración en las calles la noche del 3 de julio y los días siguientes.

¿Cómo se midió el apoyo? Por la cantidad de personas que salieron a las calles para manifestar su apoyo a las propuestas y decisiones hechas por el General de las FFAA. Google earth fue una de las herramientas utilizadas para dimensionar la cantidad de gente que habría salido a las calles.

Sin embargo, los HM que lograron llegar al poder después de más de treinta años de represión, no van aceptar fácilmente que les quiten lo que aparentemente alcanzaron legitima y legalmente. De esta manera, Este grupo ha convocado a todos sus partidarios apelando a la religión para que salgan a las calles y reclamen la reinstauración de Morsi, lo que ha generado múltiples disturbios, más de 200 muertos al día de hoy y miles de heridos, dos bombas en estaciones de policía, y alerta de ataques terroristas.

El miércoles 24 de julio, el General El Sisi para enfrentar la encrucijada en la que se encuentra el País convocó a manifestaciones el 26 de julio, fecha en que se conmemora el exilio del Rey Farouk. La motivación de estas marchas es mostrar su oposición al terrorismo y demandar la intervención del Ejército para que acabe con éste y restablezca la seguridad en el País. Por otro lado el Jefe militar dio un ultimátum a los HM y sus partidarios, para que en 48 horas terminaran la resistencia y se unieran al mapa propuesto por las FFAA el 3 de julio.

Pero ¿Qué hay detrás de todo esto?

Hace un par de años el ex presidente Uribe empezó a usar el concepto del Estado de Opinión, un Estado superior al Estado de Derecho, en el que prevalece la opinión pública y los deseos de los ciudadanos sobre la legalidad. Entonces podría decirse que: ¿es el Estado de Opinión lo que está utilizando el Jefe de las FFAA Armadas egipcias para legitimar sus acciones?

Es evidente que las manifestaciones como mecanismos de participación y legitimación, se han convertido en la herramienta de las FFAA para volver al escenario político. El viernes 26 de julio, de acuerdo a las cifras entregadas por la Agencia Central de Movilización Pública y estadísticas de Egipto, 35 millones de egipcios salieron a las calles dando el mandato a las al Ejército para que acabe con el terrorismo.

La cifra de 35 millones de egipcios en las calles es un poco exagerada, no es fácil creer que casi medio país estuviera en las calles. Sin embargo al Ejército le conviene mostrar mayor apoyo, mostrar que de verdad la opinión pública esta de su lado y respalda las medidas que tomen para enfrentar el problema de seguridad relacionado con los partidarios del ex presidente Morsi y los HM.

En la mañana del sábado 27 de julio El Cairo se despertó con más de 100 muertos y más de 1000 heridos, de acuerdo con las cifras entregadas por los HM; el domingo 28 la cifra ascendió a 200 muertos y 4000 heridos como resultado de los enfrentamientos entre las Fuerzas de Seguridad egipcia y los manifestantes pro-Morsi. Sin embargo las cifras entregadas por el Ministerio de salud son representativamente bajas, señalando que solo 80 personas han muerto y 792 son los heridos.

Esta diferencia en las cifras también es sospechosa, ¿por qué las oficiales son tan bajas? ¿No se supone que las FFAA ya obtuvo la legitimación del pueblo para tomar cartas en el asunto? ¿No quieren entonces mostrar resultados? O ¿más bien los HM quieren mostrarse como las victimas para de alguna manera poner en entre dicho a las FFAA?, ¿quieren así ganar respaldo internacional e incluso nacional?

Todas estas son conjeturas y preguntas que quedan en el aire, por lo que, al menos por ahora no sabremos qué es lo que verdaderamente está pasando en Nasr city, donde se encuentran reunidos los partidarios del ex presidente Morsi.

En este sentido, las masivas manifestaciones respaldando al Ejército, dando paso para que estás tomaran las medidas que consideraran pertinentes. Pero aquí surge una nueva pregunta, ¿por qué necesitan la legitimación para tomar acción? La respuesta consta de dos razones fundamentales: primero, que usualmente las medidas tomadas por las Fuerzas de Seguridad para controlar este tipo de situaciones, suelen salirse de la Ley, más si hay presencia o participación de grupos terroristas, y en este caso hay indicios de la participación del grupo terrorista Hamas.

Pero además Egipto ha estado durante los últimos años en el ojo de la Comunidad Internacional, que no para de juzgar cada uno de sus movimientos, y que mejor que evitar nuevamente señalamientos de Estados Unidos o la Unión Europea, que el pueblo mismo legitime la intervención de las FFAA.

Ahora, solo queda una pregunta más, ¿los egipcios siguen respaldando al General El Sisi, o ésta masacre les habrá permitido ver el verdadero juego político de las FFAA? Algunos si, otros no, muchos están indignados de la manipulación ejercida sobre la población egipcia, muchos otros se niegan a ver la realidad y aceptar que de alguna forma occidente tenía razón, es más un tema de orgullo; y hay otros que todavía siguen creyendo en las buenas intenciones de las FFAA y consideran que todas esas muertes y heridos fueron hechas por los mismos HM para manchar el nombre del General El Sisi.